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LAS BANDERILLAS

LAS BANDERILLAS

Las banderillas son siempre un castigo más para el Toro. Pero cumplen a la vez otras varias funciones. Conocidas también como “avivadores o alegradores”, pueden  alegrar al soso, avivar al tardo y al pesado, etc. Lo mismo que pueden, en caso de ser mal colocadas, hacerle coger un vicio y resabiarle, y aun ponerle difícil, en especial en las “salidas en falso”.

En un primer momento las banderillas se ponían de una en una, siendo   Pepe-Hillo quien menciona a fines de siglo XVIII que se consideraba de gran mérito clavarlas a pares, no habiendo variado apenas su técnica desde entonces.

Esta labor generalmente es realizada por los subalternos quienes se turnan en dicha labor y en la realización de la brega con el capote acortando la carrera del Toro hacia el compañero que ha puesto el par de banderillas.

 

LAS FORMAS MAS CORRIENTES DE PONER EL PAR DE BANDERILLAS SON:

AL CUARTEO: Para clavar los rehiletes (otra forma de nombrar a las banderillas) cuarteando, al Toro que es boyante, ya que está parado, ya venga levantado, se pondrá el torero de cara a él a la distancia que estime conveniente citándolo y cuando arranque saldrá describiendo un medio círculo, como el de los recortes, que rematará en el centro del cuarteo en el cual se cuadrará con el Toro y meterá los brazos para clavar los palos, tomando después su terreno y saliendo por pies si fuese necesario.

También puede hacerse esta suerte de otra manera que consiste en poner los rehiletes antes de cuadrarse y de que el Toro tire el derrote, estando embrocado el diestro, lo cual implica meterse mucho con el Toro para alcanzarlo en la humillación, prender los caireles y tomar su terreno, pues estando parado y embrocado no puede esperarse el hachazo como en el caso anterior.

A TOPA CARNERO: La suerte de parear a topa carnero, en total desuso y apellidada también de pecho o a pie firme es , a no dudarlo, de las que ofrecen mayor dificultad en su ejecución. El lidiador que la intente se situará a buena distancia del Toro, y cuando éste le mire le llamará, alegrándole para que parta, le esperará con los pies quietos y al humillar el animal para dar el hachazo en la misma jurisdicción del torero se saldrá del embroque, no sólo por un quiebro del cuerpo si no por un compás quebrado hacia atrás como asienta García Baragaña en sus “Reglas para Torear a pie” con cuya locución parece indicar un paso con el pie correspondiente hacia donde el banderillero cree más seguro. El diestro meterá los brazos fuera del embroque y, moviéndose muy poco o nada, debe quedar en su mismo sitio observando el viaje del Toro, lo cual es de un efecto “mágico” y de merecido aplauso.

AL SESGO: Tal como se ejecuta hoy consiste en procurar que el Toro esté algo terciado en las tablas. El diestro se sitúa frente a la cabeza del animal llamándole y arrancando de pronto describiendo un pequeñísimo círculo , le clava las banderillas al llegar a la cabeza y prosigue su viaje.

Cuando al ir corriendo hacia la res se observe que ésta se vuelve o endereza demasiado se cambiará de dirección para salirse de la suerte o se hará, si es posible, a la media vuelta que es menos arriesgada.

AL RELANCE:  En los rehiletes se entiende por suerte al relance la que se practica viniendo el Toro rebrincando de la salida de otro par que se le ha puesto o siguiendo un capote, pero levantando siempre y aprovechándose el diestro de esta carrera le sale al encuentro, se cuadra, mete los palos y marcha por sus terrenos, ordinariamente con calma, porque no suele revolverse el Toro.

AL RECORTE: Es un par de banderillas que, como el a topa carnero, no se ve hoy por ser de mucha exposición. El diestro que haya de consumarla se irá al Toro como para hacerle un recorte, y en el momento del quiebro, en que estará humillado, meterá los brazos para clavar las banderillas. Al hacer el quiebro del cuerpo, necesario para esquivar el derrote, retrasará la salida quedándose casi pegado al costillas del Toro, y al tirar la cabezada el mismo animal se clava los palos, toda vez que el lidiador tendrá la mano del Toro vuelta atrás con el codo alzado, y la otra pasando por delante del pecho en la longitud suficiente a que las puntas de ambas banderillas se igualan.

A LA MEDIA VUELTA: Se dice a la media vuelta la suerte de clavar los rehiletes en que el torero cita al Toro por detrás, y al volverse éste se cuadra y mete los brazos el primero, lo cual puede hacerse ora levantado y llamándolo sobre corto o sobre largo.

AL QUIEBRO: Este par de banderillas, que es una barbaridad llamar “al cambio” pues como ya se ha dicho los cambios no se pueden hacer sin capa o muleta, se ejecuta colocándose el lidiador frente al Toro en la rectitud de éste y con los pies unidos por la parte posterior. Llámasela en esta disposición, y cuando arranca, sin menear los pies o moviéndolos, pues lo otro es poco menos que imposible, el diestro inclina a un lado el cuerpo y brazos marcando allí a la res el sitio del bulto. El animal humilla y el torero, sin hacer más que recobrar su natural y primitiva posición clava los palos y se zafa del derrote que el Toro ha dado en vano donde creía encontrar el bulto.

Se hace también citando el diestro sentado en una silla o en el  estribo hasta que llegado el Toro a su jurisdicción se levanta el torero, señala el quiebro y se queda fuera de la fiera.

El aficionado debe fijarse no tan sólo en la colocación de los palos, sino en la manera de cuadrar el torero en la cabeza del Toro, y el modo de levantar los brazos, que es en lo que reside el mérito de la ejecución, así como también el terreno en que se lleva a cabo.

DE FRENTE: El torero se coloca delante y a escasa distancia del Toro, le llama la atención al avanzar hacia él y al llegar a la cabeza alarga los brazos, clava y se salva de la acometida por un quiebro del cuerpo.

DE PODER A PODER: Se cita de largo al Toro y al arrancarse arranca también el diestro, pero desviando la dirección, que a toda carrera sale a cortarle el Toro, encontrándose ambos en un punto, ganada ya la cabeza de la res, es decir, el poder del Toro por el poder del torero, que cuadra, clava y sale por pies.

 AL VIOLIN:  A diferencia de los anteriormente citados, esta suerte se realiza con una sola mano clavando los dos  rehiletes sobre el Toro con un gesto que puede recordar al de toca el violín, de ahí el nombre Para clavar, se cita al toro, ya sea al cuarteo o al quiebro, para ganar la cara del toro por el pitón izquierdo y, una vez en la cuna de los pitones, sacar la mano derecha, la que lleva las banderillas, por encima del hombro izquierdo.

DE FUEGO: Son unas banderillas corrientes que en el “cuerpo” llevan una rista de “cohetes inflamables” por una mecha de pólvora que se prende por una yesca encendida. Al clavarse el arponcillo y penetrar en la carne del Toro se rompe el hilo y la yesca encendida va a pegarse contra la mecha de pólvora que entonces se inflama y prende los cohetes los cuales se van quemando uno tras otro, tostando la piel del astado.

Obviamente estas han caído en desuso, siendo sustituidas por las banderillas negras las cuales no son frecuentes en la plaza de toros y su uso está limitado para casos muy concretos dentro de la lidia. Así, según la normativa vigente, el uso de las banderillas de castigo se empleará en aquellos en los que “debido a su mansedumbre una res no pudiera ser picada en la forma prevista”. En este supuesto, el presidente de la plaza mostrará un pañuelo rojo para indicar el uso de las referidas banderillas.

Firmado por Guizancho y Ramón González CM del Excmo Club Taurino de Bilbao.

(GRACIAS A VICTOR LUENGO Y  CARLOS AISA POR SUS FOTOGRAFÍAS  )

(*) DEDICAMOS ESTE APUNTE DE TAUROMAQUIA AL RECUERDO DE ANTONIO RIZO, BANDERILLERO DE  “EL MONAGUILLO”

Club Taurino Bilbao

2comments

08 Abr, 2020

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Comentarios

luis

/08 Abr, 2020

Muy interesante artículo por su interés divulgativo, lo comparto en mi página: Peña Paco Ojeda de Vitoria
Muchas gracias y enhorabuena

Club Taurino Bilbao

/09 Abr, 2020

Muchas gracias

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