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LOS TERRENOS Y FORMAS DE LAS PLAZAS DE TOROS

LOS TERRENOS EN LA PLAZA

En la Plaza cada uno debe tener su lugar propio, que se llama “Terreno”. Los Terrenos se dividen de “dentro” y de “fuera”. Estos son, los del centro, donde el Toro “pesa” más porque se encuentra mejor y más se defiende. Los de dentro son los próximos a las tablas, hacia los que el Toro, cobarde o agotado suele demostrar su “querencia” en que ampararse, creyéndolo defensivo para él, siendo la más frecuente la propia puerta de toriles.

Los Terrenos, además se dividen en: tercios, medios y tablas por terceras partes iguales en la arena.

En las suertes de a pie el Terreno de afuera-o sea, los medios-es el del Toro; y el del Torero es el de dentro, o sea, el que media del tercio a las tablas.

En las de a Caballo, el Toro es el de la izquierda del Picador, y el de éste, el que el Toro le deja para salir de la suerte, más pronto y fácil.

“Centro” de toda suerte es el lugar en que se consuma.

Terrenos “cambiados” son aquellos contraindicados a los propios de la suerte. En las de a pie los Terrenos indicados son en el “tercio”, donde están contrapesadas las ventajas y desventajas, así para el Torero como para el Toro.

Las suertes en los medios solo deben realizarse con Toros Bravos y Nobles.

LA IGNORANCIA Y OLVIDO DE LO QUE SON LOS TERRENOS

El conocimiento de los Terrenos, o mejor dicho, de su acertada aplicación, es tan indispensable en el Toreo como conocer las letras del alfabeto para leer y escribir.

Unas veces la ignorancia y casi siempre el olvido en que incurren –por el estado de excitación o por la distracción que producen las múltiples incidencias de la lidia-suelen ser causas de las grandes dificultades con que tropiezan todos, especialmente los espadas, en el cumplimiento de la misión que deben desempeñar.

Y, aunque parezca mentira que los Toreros puedan ignorar el asunto, lo cierto es que desgraciadamente no hacen el debido empleo de lo que es base de las suertes. Lo que nos lleva a sospechar que simplemente la desconocen.

El momentáneo olvido en que incurren todos respecto a la disposición que deben observar en los quites y en especial en la continuidad de los lances mal iniciados, etc…depende de la poca seguridad que en ellos mismos tienen y en lo que practican, y de la poca seguridad que en ellos mismos tienen y en lo practican y de la poca fuerza de voluntad que les caracteriza, atendiendo más que al Toro a la constante intromisión de los que no son “actores”, así como también depende del poco espíritu de observación que les distingue.

Nos inclinamos a creer que la ignorancia de que dan muestras en la Plaza es más aparente que real, pues desde el tendido todos los profesionales ven quién es el que está convenientemente colocado y quién no; quién saldrá airoso de su empeño y quién se verá comprometido.

Luego no puede negarse que cuando de espectadores “se mudan” en actores olvidan con demasiada y deplorable frecuencia lo más indispensable.

Ello obedece a dos causas : una la que va indicada, la que está en la Fiesta misma que por “larga y pesada” que se desarrolle para el público, para el Torero suele marchar con rapidez aunque al mismo tiempo se le figura que es interminable y estén deseando volverse al hotel. La otra causa está en la diferencia que entre unas y otras Plazas existe. Puede asegurarse que realmente no hay dos iguales, ni parecidas en su construcción y distribución de dependencias. En unas sale el Toro por la parte del sol y en otras por sombra; las hay con el palenque en forma de polígono, otras es ovoideo y las más en círculo. Pocas hay que tengan el desnivel necesario y son muchas las que tienen bocas de riego en el centro y en el filo de las tablas, a donde van a parar instintivamente los Toros.

Vista Alegre tradicionalmente han tenido la tierra del redondel de distintas cualidades: húmeda y arcillosa en la izquierda de los toriles, para que el Toro se agarre mejor, siendo seca en el otro segmento.

En la foto la antigua Plaza de Bilbao.

Si todas obedecieran a un plan fijo y bien determinado y si los arquitectos fuesen aficionados o se  asesorasen de personas competentes en Torería, no se daría el caso de que los espadas cuando han tumbado a su primer Toro y se disponen a saludar al presidente, antes de abandonar espada y muleta, miren a todas partes desorientados buscando el palco en que está situada.

En la imagen la Plaza de Córdoba rebajando su peralte.

He aquí una prueba clara de lo que influye en la buena y ordenada lidia la propia diversidad de las plazas, de cómo los Toreros olvidan comúnmente en la Plaza en donde están desarrollando su labor y por equivocarse, o no darse cuenta del tercio en que se hallan, por fijarse en la distribución de los toriles y demás puertas así como en la instalación de las bocas de riego y en la clase de tierra que pisan confunden y no aprovechan las querencias de los Toros, toreando al revés o llevando la lidia a terrenos desventajosos para ellos.

SABER  ESTAR EN LA PLAZA

De ahí que se diga que muchos Toreros no saben “estar en la Plaza”.

El que no hace caso del público –como si para él no existiera, mientras cumple la misión que le está encomendada-, el que pone toda su atención en el Toro y para el Toro, y no para la galería, tiene muchas probabilidades de alcanzar pronto el perfecto conocimiento de las querencias, de los viajes de los Toros, de la manera de arrancar o de quedarse en el camino, de la forma en que rematan y se defienden, de los sitios en que más pesan y en suma de la lidia  que a cada uno hay que dar, según las condiciones que presenta.

En la imagen un percance del Maestro El Juli durante nuestro festival. La cuadrilla siempre debe ser atentamente la lidia de su Maestro

En cambio, muchos habilidosos y diestros con noción de lo que debe ser la lidia, y que teóricamente explican las leyes a que debe ajustarse, tardan mucho tiempo en aprender estos “secretos”, o no los aprenden nunca- por continuada que sea su práctica- cuando no atienden más que al lucimiento personal o a la ovación arrancada con prejuicio de ellos mismos. Pues todo lo dan por bien empleado con tal de buscar la estática en la figura y la gracia en los movimientos…

De muchos se ha dicho que llegarían a ser grandes Toreros cuando supieran dónde, cómo y cuándo debía hacerse aquello que practicaban. Es decir que no les faltaba hacer más de lo que hacían para llegar a la cumbre sino hacerlo con perfecto conocimiento, que es lo que se aprende con el continuo ejercicio, con la mucha práctica y atendiendo a los buenos preceptores.

Pero unos adquieren este perfeccionamiento pronto y otros tarde o nunca. Unos Toreros tienen la inteligencia más “despierta y desarrollada”, siendo  capaces de descomponer los fenómenos más complejos y de tomar de ellos los elementos que han de serviles para la construcción de las verdades generales.

OBSERVACIONES SOBRE LAS PLAZAS DE TOROS

¿Cómo pueden evitarse los inconvenientes que ofrecen muchas Plazas?

Atendiendo principalmente a un plan lógico en la edificación, plan que fuese invariable en lo esencial como es en la instalación de toriles, en la colocación de las puertas, en la forma y capacidad  de las mesetas, etc…así como en el particular estudio que deben merecer en el emplazamiento de las enfermerías y otras dependencias, las localidades que deben destinarse a músicos y timbaleros, el trazado que debe darse a las escaleras, pasillos y puertas, el número de huecos necesarios para desalojar en el menos tiempo posible a los espectadores que llenan las Plazas.

En algunas los toriles están en la parte de la sombra, debajo del palco presidencial y a dos escasos pasos de donde se colocan y permanecen los Toreros cuando no actúan o descansan, donde se sitúan los mozos de estoques y muchos “intrusos” que hacen que los Toros se puedan distraer.

En estas Plazas no se tiene noticia de que hayan salido en la dirección que se llama “contraria” o derecha de toriles, y los espectadores de estas localidades creen, sin duda alguna, que todos los Toros llevan de salida el viaje natural, o de su izquierda.

Los que por primera vez salen a torear en dichas Plazas se sorprenden, y casi son alcanzados cuando ven salir al Toro por donde no esperaban. Y no solo andan de cabeza los debutantes, sino muchos veteranos que por rodar de una Plaza en otra se figuran encontrarse en otra más de su predilección o frecuente de actuación.

Ese descuido ocasionó en Bilbao una grave cogida al espada Mazzantini, cuando después del paseo de cuadrillas, y saludando a unos amigos, no se daba cuenta del riesgo que corría a la izquierda y próximo a los toriles.

El aficionado sabe muy bien que la lidia se lleva generalmente en la parte de sombra –a donde van instintivamente los Toros- y donde menos sudan los Toreros. Y en unas Plazas implicará un riesgo mayor para la labor del Torero y más frecuentes los descuidos.

A los inconvenientes citados hay que añadir el que ocasiona la igualdad y monotonía que para el Torero puede tener la configuración circular del palenque, y se comprenderá que se equivoque con menos facilidad el que encerrado en un lugar cuya disposición geométrica es la misma, salte y corra, más atento al Toro que al terreno conveniente para el buen resultado de lo que pretende ejecutar.

La forma ovalada no es la más indicada para resolver los inconvenientes señalados, al contrario los aumenta pues parte del público no apreciaría la lidia cuando se lleva a cabo en un extremo del eje mayor ovoide.

En la imagen la maravillosa e histórica   Plaza de Nimes.

Y como eso de llevar la lidia aquí o allí no depende siempre de la voluntad del lidiador, y en ocasiones hay que torear donde el Toro se aquerencia, así como cuando de puro bravo hace la pelea en un tercio, la mayor parte de los espectadores se “quejarían” con sobrada razón de la desatinada ocurrencia.

Tampoco la lidia podría llevarse en una Plaza ovoidea con el orden y la proporción debida cuando fuera necesario correr o cambiar de tercio a los Toros por la diferencia que existiría entre los dos diámetros de la elipse. Una carrera en el eje mayor quebrantaría más al animal que dos o tres en dirección del eje menor.  Y lo que es peor, aquella aunque fuese necesaria, sería más expuesta para el Torero que la carrera en el eje menor.

Les dejo imágenes de Plazas con ruedos “particularmente diferentes” como son Almaden, Mijas y Ciudad Rodrigo.

TEXTO FIRMADO POR GUIZANCHO Y RAMON GONZALEZ

 

 

Club Taurino Bilbao

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30 Jun, 2020

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